31 diciembre 2010

Es una fiesta

A menos de 24 horas para el nuevo año, y para todo lo que conlleva. La comida familiar, la tradición de las uvas, las felicitaciones en forma de sms, y la fiesta posterior a toda esta ceremonia protocolaria.

Este año, por primera vez (su repetición dependerá de lo ocurrido mañana), mis amigos y yo (buenos más bien mis amigos, ya que yo suelo y prefiero votar en blanco en estas situaciones) hemos decidido ir al centro. Negándonos al pago de los 50 euros que pide cualquier discoteca, acordamos ir a la aventura e intentar entrar en algún sitio a un precio más asequible. Pero por suerte o por desgracia, el destino ha querido que encontrásemos una sala por 25 euros y tres copas (cocacolas en mi caso de rechazo al acohol). Esta inesperada oportunidad ha causado una especie de caos en mis amigos, divididos entre simpatizantes y oponentes a la idea. Una vez más he vuelto a votar en blanco, poniendo como único y exclusivo requisito estar con la totalidad de mis amigos hagamos lo que hagamos, o en su defecto, con la inmensísima mayoría.

Como idea alternativa a esta clavada de la discoteca, está la del botellón, defendida por algunos. Sinceramente, y sin tener en cuenta mi abstención a beber, lo veo una chorrada eso de pasar frío con el cubata en la mano...así que espero que no salga elegida.

Ya contaré la odiesa que probablemente viviré en esta noche vieja, en la que además, se pronostica lluvia; un aliciente más para el posible desastre.


Que os vaya bien, y feliz año nuevo