15 diciembre 2010

Examen a la carta

-Señorita señorita, este ejercicio no me sale...¿Puedo hacer otro?¿2+2 estaría bien? Es que de lo contrario suspenderé ya que no he estudiado nada...
-Por supuesto, ¡pero cómo no vas a poder hacerlo! Haz lo que quieras, que saques lo qué saques te subiré un punto; y si quieres más nota podrás recurrir al llanto lastimoso, entonces te duplicaré la nota y la dividiré por la raíz cudrada del número pi...y al final tendrás un sobresaliente.

Inverosímil, ¿a que sí? Pero sólo aparentemente. Si nos salimos de lo que es normal y lógico en cuanto a la realización de un examen y posterior asignación de nota; si nos salimos de la normalidad en el mundo de la enseñanza; nos encontramos con una de mis profesoras de este año (de la cual no diré el nombre ya que quiere mantener sus peculiares prácticas en el anonimato).

Aunque a modo de esperpento, la narración con la que he iniciado la entrada ilustra perfectamente lo ocurrido la pasada semana en uno de mis exámenes del instituto. El temario de dicho examen lo componían sólo dos temas (en comparación con los no sé cuántos temas que entraran en selectividad), de los cuales sólo entraría uno; pero eso sí, en su totalidad. La mayoría de los alumnos, yo el primero, creíamos que entraría el segundo tema; pero para sorpresa y pánico de algunos, cayó el primero.

Pese a las contrarias cabalaciones; el inesperado contenido de examen no supuso un grave problema para la mayoría, ya que de forma responsable se habían estudiados los dos temas. Aunque por otro lado, existía una minoría que no se había ni si quiera mirado el tema preguntado.

Al notificar esto el relajado gesto de la profesora se tornó en una inquietante expresión, que denotaba miedo, agobio, presión. Emociones que más bien deberían corresponder a la cara de los alumnos anonadados tras el inesperado examen. Consecuencia del miedo de la docente (cuyo comportamiento no fue del todo decente) fue la proposición de esta a los alumnos ignorantes de la "desamortización en la España liberal" de escribir a cerca del "sexenio democrático".

La sorpresa fue general tanto en los que habían hecho lo correcto y no arriesgaron como en los beneficiados.

Fue en este momento cuando quedó patente que tenemos a la profesora en nuestras manos...está acojonada. La verdad es que la pobre, que es muy buena persona y nos quiere ayudar, confía bastante poco en ella misma a mi parecer. Se asusta muy fácilmente.

Todavía no nos ha dado los resultados del examen; un gran amigo y yo (que nos gusta analizar su comportamiento en clase) creemos que está buscando la forma más discreta de incrementar las notas, quizás con alguna ecuación extraña. Ya contaré como ha ido la cosa.


Que os vaya bien